...SU OBRA

Álex Chico (Plasencia, 1980) es autor de los libros de poemas “Habitación en W” (2010), “Un lugar para nadie” (2013), “Dimensión de la frontera” (2011) y “La tristeza del eco” (2008) además de las plaquettes “Esccritura”, “Nuevo alzado de la ruina” y “Las esquinas del mar”.

Sus poemas han aparecido en diferentes antologías y ha ejercido la crítica literaria en medios como Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Letras o Clarín. Además fue cofundador de la revista de humanidades Kafka y en la actualidad forma parte del consejo de redacción de Quimera. Recientemente Álex Chico dio una entrevista a Iván Sánchez en planVE.

Tambien publica en 2016 la novela “Un hombre a la espera”.

Extraído de: "planVe"

Y...

"Sesenta y cinco momentos
en la vida de un escritor de posdatas"

Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2016

  • LA TRISTEZA DEL ECO

    LA CAVERNA

    Recuerdo ahora los versos de Quirós:
    sólo de la memoria vuelve el tiempo
    a su lugar de origen.
    (Yo también regreso,
    y, como Gonzalo Rojas
    repitiendo la exactitud
    de una misma palabra,
    busco ese lugar primitivo
    que dio nombre a nuestra antigua
    -lejana- oscuridad).

  • HABITACIÓN EN W

    ENCUENTRO
    ( a Álvaro Valverde)

    Somos el paisaje que ahora observamos.
    Somos el agua intermitente creando bancales.
    Somos un lugar remoto
    y su proximidad al leerlo.
    Somos el revés de una ciudad soñada.
    Somos ese límite del mundo
    que construyó murallas.
    Somos su forma de aislarnos.
    Somos un cementerio de Yuste,
    con ciento ochenta tumbas de soldados alemanes.
    Somos memoria común
    y, por familiar, callada.
    Somos la moneda que alberga
    en una misma cara ida y regreso.
    Somos un paseo a media tarde.
    Somos cada uno de los palacios
    que recuerdan un esplendor clausurado.
    Somos ese instante perpetuo
    a partir de unas pocas, sencillas verdades.
    Somos el abandono y las ruinas,
    la geografía de una naturaleza póstuma siempre.
    Somos este entorno lleno de valles.
    Su densidad cuando, al prevenirnos,
    también nos expone.
    Somos el río a su paso por una isla talada.
    Somos esa encina solitaria que,
    al llegar la noche, dialoga con el pasado.
    Somos un territorio ajado del suroeste de Europa.
    Somos lugares de tránsito,
    sus estaciones y sus dársenas.
    Somos los puertos desde donde zarpan barcos
    hacia Nápoles.
    Las vías de un tren avanzando
    hacia Lisboa.
    Las islas por siempre varadas
    de los mares de Grecia.
    Somos la fotografía que alguien olvida
    sobre una mesa.
    Somos la sombra de alguien que no existe,
    mientras fija su perfil en los muros
    desconchados de una ciudad del sur.
    Somos esa luz que hacia dentro se dirige.
    Somos amigos.
    Eso nos basta.

  • DIMENSIÓN DE LA FRONTERA

    TIERRA DE NADIE

    Otro hueco en la noche me ha dejado

    permanecer al límite.

    Cerrándose el contorno, queda un lugar

    cercado por la neblina.

    Esta estancia vacía es una evocación

    transitoria, un espacio al que restar

    la vana superficie de las cosas.

    Un minúsculo agujero –frágil, solitario-

    donde olvidar que vivimos

    más allá de la extrañeza.

  • UN LUGAR PARA NADIE

    CAE LA TARDE


    Esta luz ilumina una isla.
    Un paisaje abandonado irrumpe
    en la habitación.
    Los últimos momentos de la tarde
    construyen un presente aproximado.
    Imágenes aleatorias que se superponen
    y reaparecen, otra vez, a intervalos.

    Los rayos, a lo lejos, se hacen tenues.
    Confío en que lleguen a esa isla
    y sirvan como faro en la noche que la sigue.
    Observo el resto de la habitación
    y me descubro solo,
    como esos rincones que ya están en sombra.
    Marco una línea en la pared, siguiendo
    los trazos de luz que entran
    en este cuarto a oscuras.

    Escribo en una esquina:
    afortunado quien tiene un final,
    porque algo, al menos,
    ha comenzado en su vi

  • UN HOMBRE ESPERA

    Un hombre espera no es una novela o una biografía. Se trata, más
    bien, de un ensayo cción en el que se mezclan ambos géneros.
    Partiendo del barrio de Montparnasse y de la obra de José Antonio
    Gabriel y Galán, Un hombre espera nos acerca a la narrativa siempre
    inagotable de una ciudad y a la exploración de una vida ligada a la
    vida de los otros. Una identidad sujeta a la memoria de un lugar y a
    las historias que en él se han sucedido a lo largo de los años.

    Extraído de: http://ensutinta.net/product/un-hombre-espera/

Sesenta y cinco momentos
en la vida de un escritor de posdatas


Alex Chico


Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2016