Emma Cabal Sánchez

  • UNA VEZ ME ROMPIERON

    Con mucha delicadeza, eso sí.
    «Eres maravillosa,
    eres perfecta,
    no sé qué me pasa,
    te juro que no lo entiendo,
    la culpa es mía,
    te quiero,
    sabes que te quiero,
    no es nada,
    es que estoy raro,
    una mala racha…»
    Y yo no quise entenderlo
    hasta que fue demasiado tarde,
    hasta que ya los pedazos
    estaban esparcidos
    por todo el suelo del cuarto.
    Tardé meses en barrer
    los últimos restos de debajo de la
    cama.

    Así que ahora,
    por favor,
    si vas a destrozarme hazlo rápido,
    un golpe fuerte y sordo
    contra la puerta.
    Que no haya forma
    de pegar los restos,
    de recomponerme.

    Compraré una nueva yo
    y la pondré sobre la repisa.

  • LOS POETAS QUE TE GUSTAN

    Han estado en la cárcel y en una cínica
    de desintoxicación,
    beben, se drogan, son huérfanos
    y han sido maltratados por sus padres,
    están en el paro y divorciados,
    son homosexuales y se han enamorado con locura,
    al menos una vez,
    de una prostituta.
    Los poetas que te gustan
    tienen cosas qué contar.
    ¿Qué haces tú escribiendo, infeliz?
    ¿Dónde te crees que vas?
    ¿A quién puede interesarle
    la mediocre vida
    de una burguesita,
    de una niña pija que vive
    en una aburrida
    ciudad
    de provincias?
    Venga,
    déjalo ya,
    no te esfuerces.
    Dedícate a lo tuyo: limpia el polvo,
    cuida a tus hijos,
    conserva tu trabajo
    y a tu marido.
    Y si lo que quieres es
    hacer algo nuevo,
    emocionante,
    motivador,
    arriesgado,
    no estaría de más
    que te apuntaras
    a un curso
    de cocina.

  • ATRACCIÓN

    Llego a casa tardísimo,
    agotada
    tras una dura mañana en el instituto.
    Enciendo la tele
    en el momento justo
    en el que Jordi Hurtado
    pregunta
    quién dijo la siguiente frase:
    "Dos cuerpos
    se atraen
    con una fuerza proporcional a sus masas
    e inversamente proporcional
    al cuadrado
    de la distancia
    que las separa."

    Y mientras caliento
    la comida
    en el microondas,
    pienso
    que sólo una parte del enunciado es cierta,
    que la fuerza
    con la que tu cuerpo y el mío
    se atraen
    sí que es inversamente proporcional
    a la distancia,
    pero que las masas
    no tienen nada que ver en esto,
    que la atracción
    es proporcional al deseo
    y el deseo al tiempo
    desde tu última visita.

    Qué coño sabrá Newton.

  • PIENSO EN TI

    Pienso en ti
    y me crecen alas.
    Y vuelo.
    Y llego hasta tu pueblo
    y te beso
    y me tocas
    y hacemos el amor en el aire.

    Pero bastan una voz,
    un ruido, una puerta que se abre
    o se cierra,
    para hacerme volver a la tierra.

    Y para darme cuenta
    de lo mucho que pesan
    mis zapatos.