Textos

22. ene., 2016

Son leves los trazos que me podrían llevar a ti.
Apenas unos signos, por qué no, recrean universos enteros.
Un entramado de signos pactados pueden explicar lo más profundo de unos sentimientos encriptados en las formas, en el pudor de un comportamiento.
Aproximadamente veintisiete signos para describir toda existencia, la combinación infinita de estas,"letras", son la magia propia de todo lo que aconteció, acontece y acontecerá en el futuro.
Veintisiete estrellas formando divinas constelaciones.
Veintisiete constelaciones empujando la sangre en venas imaginadas y creando vidas animadas por veintisiete sonidos. Veintisiete semillas, veintisiete.
Veintisiete brotes. Veintisiete colores pintando el infinito, lo eterno y lo efímero de unas manos que murieron, la tierna piel del que nace, una boca, el cielo, la locomotora, tu miedo, el mío...Veintisiete duendes sutiles, espíritus sublimes, solitarios montaraces que al juntarse crean ejércitos capaces y legiones constructoras de imperios y aldeas, de ingenios y chabolas. Veintisiete genios incapaces que al unirse forman frases que al decirlas...
Son leves los trazos que me podrían llevar a ti.

RUBEN
22. ene., 2016

 

 

 

Caminos vedados

 

 

 

 

 

 

 

A la luz se la reconoce porque sus pruebas de existencia son partículas y ondas a la vez. Tan físico como sutil, como un cuerpo, como una vida. A la luz se la reconoce porque en su recorrido pierde los orígenes, siendo sólo la proyección llena de inercia de un pasado. La luz la reconocemos cuando desplaza la oscuridad, empujándola alrededor de la llama de una vela. Ahora ya no hay tantas velas, ahora la luz la reconocemos rasgando la oscuridad o haciéndola blanca hasta creer que sólo fue una quimera de nuestra mente. Hay tanta luz que realmente se nos olvida la oscuridad y cuando la vemos nos parece extraña y ajena, y se nos antoja como la primera prioridad hacer desaparecer “eso”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0

 

 

 

Ahora que los bodhisattvas duermen, ahora que los bikkhus no vienen ya a pedir su comida descalzos a mi jardín.

Oh pretas, dejad que os amamanten los pechos sudados de las prostitutas, venerad a los borrachos que vomitan en los callejones húmedos de orina. Acunad a los niños sucios y oscuros que abandonaron en las acequias. Besaos con las bocas de saliva ensangrentada.

No son para nosotros los suaves pétalos de los lotos de colores preciosos.
No es para nosotros los aromas sutiles del prado.

Ingenuos.

Para nosotros es el golpe mal dado,
el escupitajo
la risa humillante
el vómito en la cara y el navajazo.

Para nosotros la luna, no en el cielo, en los charcos.
Para nosotros el sol, no el que camina y alienta,
el que no se ve tras las rejas,
el que quema y seca.

Y si un día volviéramos a nacer,
si eso de verdad ocurriera.
Entonces sí, quizá entonces estaría la shanga sonriente,
los abrazos fuertes y los besos de saliva transparente.
Las manos limpias que se rozan estremecidas,
las miradas claras y las palabras suaves
que anuncian despertares.

Mientras, cortad mi carne y alimentaos,
cortarmey saciaros.
¿Es que no vale mi cuerpo putrefacto
lo que vale el abono en los campos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

 

 

Era un tipo de trato torpe, brusco.

 

Sus estados mentales eran propios de alguien que jamás hubiese meditado.

 

Su tendencia era el no esfuerzo, una especie de vagancia ignorante.

 

Parecía negar su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

 

 

En la luna nueva

 

Veíamos un cero

 

En la luna llena

 

Veíamos un uno

 

Las lunas eran un buen discurso para lograr evadirnos del sol

 

Cuarto menguante es medio

 

Cuarto creciente es medio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

 

 

Soledad

 

No te olvides de la soledad

 

Es tu piel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

 

 

Los monjes saludaban a cualquiera que despida una sutil vibración

 

Saludan a la muerte

 

Por ser un pasillo de flores

 

Saludan el dolor

 

Por ser una broma

 

Saludan al llanto

 

Por su irrealidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

 

 

Inclinándose hacia la rupa

 

Buscaban hasta el último destello de sí mismos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

 

 

¡Era tan increíble!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

 

 

Otra vez los veo desde aquí

 

Ahí están, tan lejos, apenas unos puntos allá abajo

 

Los veo laborar, andar de aquí para allá

 

Hablando entre ellos

 

 

 

Aquí estaré seguro, entre las rocas

 

Aquí arriba casi siempre sopla el viento y lo que el viento trae,

 

a veces murmullos del valle.

 

 

 

-¡Que asco! ¿por qué escupen, por qué tiran la verdura podrida?

 

¿De dónde viene esa costumbre?

 

 

 

Aquí arriba siempre huele bien.

 

 

 

Ah, se me ha secado la sangre en la cara.

 

Cuando recibí el golpe en la cabeza parecía que todo estallaba,

 

creo que oí el vibrar del palo,

 

yo creo que era un palo,

 

también oí una voz de mujer

 

-¡Cuidado no lo mates!-

 

O algo así.

 

Luego las manos todas rojas

 

-¡Que llamativa es la sangre!

 

Ahora sé que si pude huir fue porque me dejaron paso.

 

En el momento pensé que fui muy audaz para escapar.

 

 

 

Aquí arriba todo parece tan limpio...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

 

 

Los arquetipos sueñan con los objetos

 

Tanto como nosotros, los objetos

 

Soñamos con los arquetipos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IX

 

 

 

Dos grandes maestros tuve

 

Uno cocinero, la otra cortesana

 

Uno me enseñó a condimentar piedras,

 

La otra a besar cactus

 

Si lograra aprehender tanta sabiduría

 

 

 

¡¡¡Satori!!!

 

 

 

Gran logro

 

Un excremento sobre la flor de loto

 

Por su perfume lo encontrareis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

 

 

Completamente liberado

 

¿Completamente?

 

Absolutamente emancipado

 

¿Absolutamente?

 

Finalmente erradicado

 

¿Finalmente?

 

Totalmente terminado

 

¿Totalmente?

 

 

 

Completa, absoluta, final, totalmente hecho lo que había que hacer.

 

 

 

Buda...Duda....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

 

 

Rompe el cielo y clarea la virtud del frío

 

Que matutinos colores alardean temprano azul genuino

 

¿Quién vive a estas horas? ¿Quién respira tan temprano?

 

Vivo la luz recién nacida.

 

Azul, azul despertado

 

 

 

La vela bailotea nerviosa su llama

 

La brisa sopla fresca

 

 

 

De la luna, ya adormidera,

 

Recién va llegando el soplo raso, fresco

 

Y amanece un sol que beben los héroes silenciosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XII

 

 

 

El engaño, la seducción

 

Está en todo

 

¿Has visto las flores lucir sus colores para atraer a los insectos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

 

 

Azuzado por un viento extraño, impermanente

 

Altamente coherente con el vacío que reconozco

 

Turbio en su pasado,

 

Ahora asustado mirando en sus ojos el desvarío del recuerdo

 

Descansando en su boca, en el cálido catre de sus manos

 

Como un sol, iluminado

 

Amamantado por el rocío de la hierba recién cortada

 

Brillando, primavera nueva, brillando.

 

 

 

Buscarte con miedo

 

Y asustado encontrar

 

En tu mirada mi pasado

 

Y en tu boca descansar

 

Como en un sol con el calor de tus manos

 

Amamantarme del rocío

 

En el césped recién cortado

 

Y brillar, primavera nueva, brillar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIV

 

 

 

El estado de las cosas en estado de cansancio
El lento pasar de las nubes que parece que apartaran el filo quemar del verano e instalaran el plomo del bochorno

 

 

 

El verano debe de ser luminoso, brillante y tedioso en sus horas medias

 

Sustentado el oído por el vibrar de los insectos,

 

Que el sol queme y rellene hasta las sombras

 

 

 

Ahora las nubes no dejan que el brillo de medio día hable de sueños vacacionales

 

Ahora la humedad ensombrece las alegrías

 

 

 

No dan ganas de sandías

 

Dan ganas de olvido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XV

 

 

 

Cuando el sueño se volvió lúcido y vi que no era verdad

 

Fue un sueño saber que sólo soñaba y se volvió feliz y alegre y desperté

 

De pura risa abrazando el sueño de la realidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVI

 

 

 

De mi grata mañana olvidadiza

 

Recién perdida consciencia

 

Renovada oportunidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVII

 

 

 

Los sueños van directamente a las sombras más profundas

 

Demasiada luz los exhausta,

 

Excitados, como fotones,

 

agotan toda su energía en el movimiento,

 

Provocan el calor del deseo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVIII

 

 

 

Echo de menos el engaño de tus abrazos

 

La dulzura de unas mentiras piadosas

 

El recuerdo imposible de tus besos

 

Te echo de menos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIX

 

 

 

Morimos tantas veces

 

Que si tuviéramos que pagar todos los entierros

 

No habría fortuna en el mundo capaz de soportarlo

 

 

 

Por eso...déjalo, déjalo ardiendo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XX

 

 

 

¿Hay una vida tras todas las muertes?

 

Quizá hay una no vida ya imposible de morir

 

Buscando la no vida

 

Para eternamente vivir

 

Y así nunca jamás morir

 

Que aunque muriera

 

Tanta vida tendría

 

Y tan vivo estoy

 

Que sólo es vida todo en mí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXI

 

 

 

Silencio, se van quemando palabras,

 

Se consumen las ideas

 

Hay silencio como de un grito de verdad

 

Gritad la certeza y rezan los árboles susurrando

 

 

 

Avalokitesvara está en el lugar

 

Silencio....silencio...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXII

 

 

 

Del valle, aún más lejos,

 

Del mismo mar, aún más,

 

De las profundidades de algún abismo arrastrándose por el suelo arenoso de cualquier mar

 

Dejándose ver por entre las olas,

 

en la playa que enfrentaba el valle

 

Y por el valle asoma sobre la brisa, como meciéndose y viniendo,

 

Como acunando el tiempo y deslizándose a su vez

 

 

 

Por ahí vienen todos los seres misteriosos

 

Los transcendentales Budas de colores,

 

Los bodhisattvas coléricos y compasivos, las bikunis,

 

Todos los maestros de todos los tiempos

 

Vienen bailando en silencio,

 

Soplando el aire que los mueve y los trae

 

 

 

Vienen sin duda a por nuestros amigos

 

Vienen a matarlos,

 

Entre risas se apoderan de su pasado y los descuartizan,

 

Tiran sus pedazos por los cuatro puntos cardinales

 

De ellos nada va a quedar,

 

Nada entre las estrellas y el fondo del mar

 

 

 

Dos semillas riegan,

 

Se abren y fuertes revientan

 

 

 

¡Dos Dharmacaris! ¡Dos Dharmacaris!

 

 

 

¡¡¡Sadhu!!!

 

¡¡¡Sadhu!!!

 

¡¡¡Sadhu!!!

 

A Silamani y Vimokkhadipa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIII

 

 

 

En la primavera

 

Se riega el jardín de nuestros deseos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIV

 

 

 

Atento al sueño y despierto

 

Atento a dormir

 

El sol calienta mi cuerpo

 

Ya habrá tiempo para morir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXV

 

 

 

Al mar se va siempre perdido

 

Con la sonrisa tímida del que se sabe perdonado se pide una mañana, una tarde, la noche, el alba

 

Al mar jamás se le vence,

 

Al mar, derrotado, se le agradece su olvido, un día más prestado

 

Incondicionalmente condicionado,

 

Del mar nace la condición del bardo,

 

Lo incondicionado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVI

 

 

 

Deshago tu mirada

 

Desde tus ojos hasta entender

 

Deshago la mirada, la deshago

 

Voy en un viejo barco que mece el mundo entero por sus olas

 

Voy en el mundo entero,

 

Y por todo el mundo voy

 

 

 

...Y apenas me muevo de mis zapatos....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVII

 

 

 

Apostábamos en un tiempo extraño donde nada sabíamos

 

Podríamos apostar la vida,

 

No la poseíamos,

 

Que fraude de apuesta es la que no se conoce lo apostado

 

Apostaba mis ojos si no eran para mirar eternamente un firmamento sólo imaginado

 

Podría apostar la vida entera

 

Por los colores sólo soñados de unos paisajes que quizá alguien contara

 

En un cuento más o menos hermoso de tantos que lee,

 

En las tardes dormideras de un tiempo que ya no recuerdo

 

 

 

Aposté por ti la vida entera

 

La vida entera perdí

 

Y ahora voy cosiendo, remendando lo que puedo y buscando parches,

 

Que, más o menos feos

 

Van tapando los agujeros y desgarrones que, como todos, llevo en el traje casadero

 

De una vida presumida donde siempre la muda cambia

 

Sin poderla cambiar nunca

 

 

 

Cada desgarrón lo conservo y, extraño,

 

A lágrima viva la coso y,

 

Extraño,

 

Parece que perdiera un tiempo,

 

Y no veo que lo que coso

 

Es sólo un agujero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVIII

 

 

 

En un sol cantado de pájaros,

 

en el derroche de los colores,

 

El calor atenúa las muertes que pudieran acontecer sin ser la propia,

 

excusa alguna para no disfrutar de un vida que empieza,

 

Reventando con el mar al fondo,

 

Con la sal limpiando los ojos,

 

Con el aire renovado de un recién amanecer,

 

Con el sol recién levantado,

 

Con el calor dándonos en la caras sonrientes

 

 

 

Gratitud a un Dios inexistente,

 

Gratitud en la aceptación del devenir,

 

Gratitud con sentimiento primario al abrir los ojos

 

Y ver el valle,

 

Al oler y oír y sentir el mundo entero

 

Girar y vibrar sobre sí.

 

 

 

Y los colores van apareciendo

 

Justo al retirarse las sombras

 

Apareciendo los reflejos del rey en la hojas y tallos,

 

En las briznas

El rey dorado baña el valle en un esbozo,

 

En escorzo rebrotando la luz

 

 

 

Haciendo brillar a todos los seres

 

La mirada se embota de la belleza propia de la vida

 

Con vida propia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIX

 

 

 

En el tiempo

 

Las brisas traen las palabras desde los valles

 

Son empujada hasta las cumbres

 

Apenas perceptibles las recojo,

 

Las agrupo por colores

 

Y las guardo en viejas cajas de madera de canela

 

 

 

Cuando el tiempo se olvide

 

haré un hoguera,

 

Olor a canela de mil colores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXX

 

 

 

Llegan los trenes luminosos

 

Pero nadie sube, nadie baja

 

Quién va en los trenes vacíos

 

se alejan los tétricos trenes vacíos

 

 

 

¿Quién va en los trenes vacíos?

 

¿A dónde van los trenes vacíos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXI

 

 

 

Conozco una parte de tu intimidad,

 

Que, sinceramente
No puedo olvidar

 

 

 

Hay algunos aspectos de tu piel,

 

Que, sinceramente,

 

Me cuesta obviar

 

 

 

Habían algunos detalles en tu voz,

 

Que, sinceramente,

 

Me hicieron cambiar

 

 

 

Algún leve matiz en tus gestos,

 

Que, sinceramente,

 

No me dejan en paz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXII

 

 

 

Orientándome en el vacío,

 

El sueño de un sueño estival

 

Lunas redondas con liebres internas

 

Olor a flores nocturnas

 

Polillas que polinizan un bosque profundo

 

Que acoge mis pisadas

 

 

 

Es mi casa, mi bella casa

 

La fresca y profunda y bella casa

 

Un bosque iluminado por una luna blanca y amplia

 

La soledad acompañada de millones de miradas

 

Para estar solo hay que ser

 

Y nadie es en última instancia

 

 

 

Voy pisando la hojarasca o recordando cada tronco forrado de los líquenes y musgos

 

Voy repasando las rocas a medio emerger del suelo

 

Sintiendo las miradas de todos los seres que en mi casa,

 

El bosque nocturno iluminado por la luna llena,

 

Habitan conmigo a cuestas

 

 

 

Sigo andando hasta darme cuenta que no hay pasos ni andar ni mirada propia

 

El bosque se habita solo, sin mirada alguna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIII

 

 

 

Los alambiques estallaron bajo la presión de los licores

 

En sus escondites destilaban la savia de viejas canciones

 

Que fueron el azúcar embriagador que nos dejó el poso de las miradas

 

El alambique destila la sonrisa marchita y la nueva risa

 

Destila esencias, destila

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIV

 

 

 

La luz serena de la sobremesa en abril campestre

 

El sol que luce orgulloso extrayendo el perfume del romero y el tomillo

 

El aire de la brisa que musíca las montañas y adormece mis sentidos

 

Un calor relativo de primavera temprana

 

Serena visita a los oídos por las copas de los pinos soñados

 

 

 

Tu pregunta me sorprende

 

Y sin prisas la repaso

 

Tu sonrisa y mi risa y la sombra de un ciprés en el campo

 

 

 

Hay sentidos abiertos y es la luz serena y campestre

 

El orgulloso sol que luce en la sobremesa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXV

 

 

 

De la noche lo espero todo

 

Y nada temo de sus lunas

 

Es la metamorfosis, su color,

 

El gemido lento,

 

El solitario encuentro

 

Lo que me parte el alma

 

Su color

 

 

 

Azul, azul oscuro que va tiñendo ese momento

 

Va llegando, poco a poco

 

Se oscurece una tarde que fue un día

 

 

 

Es la muerte lo que entristece

 

Los cementerios, sus plantas tristes,

 

Las fotografías descoloridas

 


La tarde tardía se entristece

 

Luego, la noche ya me nace otro ser

 

Me pone como a las estrellas

 

Y canto

 

Y ya sé lo que sé

 

Lo que soy ya sé

 

 

 

Y llega la noche

 

Y el ensueño

 

Y la brisa de un jazmín soñador

 

Y un grillo negro recrea estrellas parlanchinas en las terrazas de nuestras camas

 

 

 

Y llega la evocación

 

Y el loco andar

 

Y el mirar después

 

 

 

Silencio, silencio

 

Que ya cantan las criaturas

 

 

 

Silencio, silencio

 

La luna helada corta el cielo negro

 

 

 

Silencio, la tierra mojada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVI

 

 

 

Por la mañana

 

Los colores despiertan

 

¿Has despertado?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVII

 

 

 

Viviremos el paso atentos, despacio

 

Y vendrá la gran fiesta de mi muerte y veremos

 

 

 

Espolearemos la vida y sus misterios

 

Habrá luces y sombras,

 

Y risas y lloraremos

 

Y vendrá la gran fiesta de mi muerte y veremos

 

 

 

Seremos virtuosos y viciosos,

 

Practicaremos la demagogia y nos sinceraremos

 

Y vendrá la gran fiesta de mi muerte y veremos

 

 

 

Besaremos, amaremos hasta el odio y nos abrazaremos y convulsionaremos de placer, o no

 

Y vendrá la gran fiesta de mi muerte y veremos

 

 

 

Veremos quien paga las copas,

 

los vasos rotos,

 

quien baila con la guapa y quien pone la música

 

¿Veremos?

 

Ya veremos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVIII

 

 

 

Otra vez dibujé en la noche

 

Las constelaciones que a mi antojo fundí

 

De nuevo brillaban unas estrellas con otras

 

Que yo con imaginadas líneas las juntaba

 

Terminando las míticas ilustraciones que me mintieron

 

 

 

Agrupaciones que en sus siluetas una vez más, ilusionado, me perdí

 

Otra vez perdido en la noche

 

Con mis anchos dedos agrietados

 

Fui dibujando los perfiles de unas constelaciones de estrellas

 

Que sólo yo advertí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIX

 

 

 

Verde fresco y el aire se acerca

 

Y vives mil veces vivo el surco que siempre tuvo

 

Alegre, de mil formas alegre

 

Vivo en la respiración de tus almas perdidas

 

 

 

Dónde buscas, qué buscas ¿el tiempo?

 

Sereno, casi siempre sereno

 

Suave y tranquilo

 

 

 

Al mostrarse se expande la luz que recorriste,

 

Semejante a la turbia luz de los cenagales,

 

Y un soplo de aire despejó las visiones

 

Y puso fin a los coloquios

 

 

 

Nada, ya no hay nada

 

Vacío tranquilo de rutinas conocidas hasta no saber qué pasaría,

 

Si realmente fuera tranquilo y vacío

 

Siempre tranquilo y vacío

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XL

 

 

 

Del intento ya soltado

 

Ya sólo me queda la mirada

 

Veo en lo visto

 

Dejando lo apasionado

 

Y que quieto mirando la vida obsesionada

 

Dejo, suelto, quieto quedo mirando

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLI

 

 

 

Me gustan los secretos fútiles

 

Como guardar vidrios en una caja

 

Esconder nada o piedras queridas para nada en una lata

 

Engrandeciendo lo que se guarda

 

 

 

Como en el vientre

 

Como en las cuevas

 

Como en la mente

 

 

 

Me gustan los secretos sin carencia

 

Contra nadie,

 

Ausencia sin motivo

 

Para embellecerlos y ser más queridos

 

Como las arañas, envolviendo con su seda sus tesoros más queridos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLII

 

 

 

Despertar de golpe

 

Y encontrar

 

Esa conciencia que no se da

 

 

 

Acunarse propio, acunarse

 

Y despertar

 

Siempre buscando eso

 

Despertar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIII

 

 

 

Hay un gato nocturno

 

saludando la buena estrella

 

Saludando un cielo claro de nubes blancas

 

 

 

Hay una gata tricolor

 

Una mesa recia

 

Unas manos lindas

 

Y el abrazo de lo que todo nos rodea

 

 

 

Hay gente

 

Hay sonrisas

 

Hay paseos

 

Hay agua

 

Hay senderos

 

Hay paz en un mundo escondido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Padmasambhava reluce en lo alto de la cascada

 

Y la gente saluda

 

 

 

Hay saludos galantes Hay saludos tímidos

 

Hay saludos escondidos

 

Hay un gran saludo

 

 

 

El gato negro se esconde buscando la sombra fresca

 

Hay sombras oscuras que clarean

 

Hay sombras frescas

 

Hay colores sombreados

 

Hay sombras coloreadas

 

Y yo...te echo de menos

 

Feliz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIV

 

 

 

Virtudes que buscaba

 

Y en tu cara virtudes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLV

 

 

 

Tanto miraba

 

Ahora ya no veo,

 

Es hora quizá

 

De tener mirada

 

Y dejar de mirar

 

Y ponerme a mirar

 

 

 

Mirarme en mí y verte

 

Echarte de menos viéndome

 

Y así tenerte y tenerme gustado

 

Viéndonos de la mano

 

Ya es hora de mirarme

 

Ahora que ya veo

 

Ya es hora de acordarme

 

Y de la mano te leo

 

Te veo

 

Me acuerdo y te veo

 

Me alegro de verte y de recordarte

 

 

 

Respirando

 

A mi lado

 

Respirando

 

 

 

Ya es hora de mirarnos

 

Ya es hora

 

 

 

Respirando Te echo de menos y veo

 

Respirando

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVI

 

 

 

Horas de mágico silencio

 

El sol se oye a volandas de alguna mosca

 

Y el huerto está caliente bajo la luz que lo alimenta

 

Todo quieto en la sobremesa del mundo

 

 

 

Todo parado en el meridiano solsticio quemado

 

Todo quieto

 

 

 

Si la brisa mueve algo

 

Una fiesta de segundos se celebra con las palmas de hojas y briznas susurrando

 

 

 

La tierra se quema

 

Mediodía establecido en las costumbres que no en los relojes

 

Quietud

 

Todo quietud

 

Silencio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVII

 

 

 

Pasaron...

 

Dejando sólo unas grandes huellas

 

Pasaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVIII

 

 

 

Hay algo en los colores que toca directamente en las emociones. El sol va cayendo tras las rocas y los tonos van degradándose, las sombras cubren las crestas lejanas.

 

Ahí hay algo que nos simboliza y nos toca. Algo refleja un lenguaje que nos habla y del que no podemos dispensarnos. Las lejanas cordilleras sonrosadas por los últimos rayos de un sol que aún las roza y las sombras cubriendo el manto de la tierra disponiéndose a entrar en el mundo del misterio, el símbolo, el arquetipo, el sueño, la congoja...

 

El valle está oscuro y en las altas simas aún resplandece la roca reflejando los últimos rayos, Abajo, entre árboles y por los sembrados las ventanas se iluminan, los últimos seres diurnos se recogen. En el valle el día acaba y son las cumbres las últimas en ser tragadas por la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIX

 

La gente se abraza y se desgarra,
la tierra tiembla, bulle en erupciones,
se fertiliza reventando de vida
y se seca pulverizándose.
Se inundan naciones y se crean mundos

 

Pero la noche azul queda imperturbable en sus ciclos y estrellas luminosas
Nada cambia en el cielo oscuro de la noche
Nada cambia sobre la tierra.
Imperturbable
Akshobia respira.

 



 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

L

 

 

 

Skandhas es aquello que siento.

 

Skandhas una voz, una mirada son skandhas.

 

Skandhas son unas manos.

 

Tu olor es skandhas.

 

Mi habitación son skandhas, unas palabras skandhas míos.

 

Tu ropa son skandhas, skandhas el jersey morado.

 

Montones, agregados al amanecer.

 

Skandhas húmedos, brillantes, skandhas rojos, labios y manos cálidas son skandhas.

 

Skandhas andando a tu lado.

 

Skandhas te miraba.

 

Agregados discutimos.

 

Montones nos reímos.

 

Son skandhas el pelo, los ojos, los besos, el calor de tu mejilla.

 

Skandhas me explican que no existes,

 

Skandhas si lo veo y skandhas si no lo veo.

 

Skandhas un aire, un viento, apenas una brisa.

 

Agregados, algo efímero y transitorio, un acumulo de algo.

 

Algo que pasa.

 

Y sin embargo…………… Ahora…………………………………………………..respiro.

 

Y los peces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LI

 

 

 

Al mediodía uno descubre que la luz también encubre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LII

 

 

 

Y al clarear del cielo desaparecen sombras y fantasmas, parajes mágicos y hadas En su avance el sol todo lo ilumina hasta que deja los objetos sin sombra.
Sobrepuestos a una luz que todo lo iguala.
Apenas dejando sitio para matices,
para el volumen.

Eso en mi idioma se llama MEDIODÍA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIII

 

 

 

Tras la noche
mirando al este
clarea el cielo

En mi idioma se llama
ALBA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIV

 

A los momentos tranquilos, solitarios por excelencia, les marida perfectamente agua de lluvia que recoja los olores y los transforme en pensamientos, imágenes seudo recordadas; esas son sus formas.

 



 



 



 



 

LV

 

E=mc²

 

 

 

Cuando multiplicas un concepto por el cuadrado de la velocidad de la luz obtienes una realidad

 



 



 



 



 



 



 

LVI

 

Se me da bien criar. Crío plantas, niños, animales, cosas...con éstas últimas cuesta mas ver el resultado, son muy lentas, pero creedme también se crían y crecen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LVII

 

 

 

¡Qué frío!

 

¿Es la muerte?

 

Pasa, pasa

 

No te esperaba

 



 



 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

LVIII

 

 

 

Todo quieto

 

Oscuro en verano

 

¿habrá tormenta?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIX

 

 

 

Se quebraba el cielo

 

El viento empujaba y revoloteaba todo

 

Apenas una gotas dejó tanto ruido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LX

 

 

 

Esperando la tormenta

 

la gata dormita

 

Pasa la tormenta

 

la gata dormita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXI

 

 

 

Esperar la tormenta,

 

en verano,

 

también es esperanza.

 

Verla pasar, es logro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXII

 

 

 

Mirar, navegar,
despacio, muy despacio.
Remar, dejarse llevar,
el aire inflamando los lienzos,
el mar abriéndose bajo mí,
avanzar, volar, navegar.
Flotando, fluyendo.
Despacio, muy despacio.
Andando sobre el mar,
remando, avanzando, volando.
Despacio, muy despacio.
Parar, mirar, ver, remar otra vez,
deslizarse por la piel del mar.
Despacio, muy despacio.
Sobre el mar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXIII

 

 

 

A veces

 

Percibo en mi

 

Un extraño comportamiento.

 

Un escudo,

 

Algo que se escabulle,

 

Que calla y engaña.

 

Que se va.

 

 

 

A veces,

 

Entre la madrugada y el alba.

 

En los fríos más tempranos.

 

Me ocurre de golpe,

 

Se presenta toda la verdad del día,

 

Para luego diluirse con la mañana.

 

 

 

Es un conocimiento claro, directo.

 

Una certeza, un préstamo de hados.

 

Algo que el ambiente regala,

 

Dejándome ver un secreto.

 

 

 

A veces

 

Me ocurre eso

 

Cuando despierto

 

 

 

A veces callo y no digo nada.

 

Empecinado enmudezco,

 

No comparto,

 

Quieto, me regodeo, lo observo,

 

Se esfuma si hablo.

 

 

 

Me pasa a veces, me pasa eso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXIV

 

 

 

La paz sea con nosotros,

 

solos, desahuciados al entendimiento,

 

perdidos en el laboratorio del universo,

 

conversos eternos en la noche de las noches,

 

en el eterno alba de la esperanza,

 

con el frío de lo nuevo.

 

 

 

La paz sea con nosotros y por el bien de todos los seres.

 

 

 

Mantenidos impertérritos en lo genuino del ser.

 

Sostenidos por fuertes piernas

 

incansables caminantes.

 

Apenas sustentados por los propios fluidos

 

y panes horneados en el pecho golpeado.

 

 

 

Continuamos.

 

 

 

La paz sea con nosotros y que sea para el bien de todos los seres.

 

 

 

Malheridos, vilipendiados, burlados

 

en todas las plazas y teatros

 

sin pasar la gorra vacía del trabajo,

 

recogiendo las hortalizas arrojadas

 

y sorbiendo las yemas aplastadas.

 

 

 

Seguimos caminando.

 

Únicos y dignificados

 

En la felicidad de lo probado.

 

Henchidos de la razón abierta y debatida,

 

arriesgada cofradía del cambio perpetuo.

 

 

 

Avanzamos.

 

 

 

La paz sea con nosotros y siendo para el bien de todos los seres.

 

 

 

Recolectores en caminos soleados o embarrados.

 

Observadores.

 

Oidores de sermones y conversaciones.

 

Sentidores de lo propio y ajeno.

 

Silbadores de melodías.

 

Mecenas de hormigas y gorriones ilustres.

 

Andadores.

 

Paseadores

 

Surcadores.

 

 

 

La paz sea con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXV

 

 

 

En la boca de un abrigo

 

La humedad gotea las piedras

 

Gotas transparentes que riegan

 

Eternas los verdes helechos

 

 

 

Y los tritones observan desde el agua

 

Y andan debajo del agua

 

 

 

En la boca de un abrigo

 

Refresca la roca mojada

 

Y es eterno el tiempo que cobija

 

La boca del abrigo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXVI

 

 

 

Sagrada es la luz que todos los amaneceres

 

Sorprende a los seres en sus grietas

 

Sagrados los amaneceres coloridos

 

Que revelan un enorme astro de calor y luz

 

Sagradas las divinas piruetas de partículas iluminadas

 

Por una rayo que entra por la ventana

 

 

 

Sagrados...

 

Sagrados los brazos que aún arrastran el hierro

 

Y que achican el agua

 

Y abrazan el pétalo,

 

El estambre y el tallo

 

 

 

Sagrados mi silencio, tu voz

 

 

 

En nuestra herencia de consagrar

 

Quisiera ser yo el sacrílego que vendió el oro

 

 

 

En el humo espeso de la grasa

 

Van flotando los cuchillos del dolor

 

 

 

Sacrificios sin nada sagrado

 

 

 

Sangrado, hemorragia, contusión, decapitación.

 

Muerte, susto, miedo. Solomillo de ternera

 

Pánico, terror...falda, filetes de jamón.

 

Separación, horror, soledad....Un gran vaso de leche.

 

 

 

En el silencio de tu establo

 

Respeto el pavor de la muerte cercana

 

 

 

 

 

¿Cuantos derramarían la sangre,

 

Entre gritos y estertores,

 

Para luego celebrarlo con las copas transparentes

 

Como virtuosas joyas en nuestras blancas celebraciones?

 

 

 

¿Cuantos arrancarían tus costillas,

 

Cuantos degollarían entre palpitaciones y coágulos calientes sus cenas?

 

 

 

Yo, que soy hijo suyo

 

Les vi cerrar los ojos apenas por un golpe

 

Cuanta hambre si tuvieran que ser verdugos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXVII

 

 

 

Cuando las luces del día se desvanecen

 

Y las últimas lámparas se apagan

 

Curiosamente aún queda algo,

 

Aún estoy ahí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXVIII

 

 

 

Hay algo en los colores que toca directamente en las emociones. El sol va cayendo tras las rocas y los tonos van degradándose, las sombras cubren las crestas lejanas.

 

 

 

Ahí hay algo que nos simboliza y nos toca. Algo refleja un lenguaje que nos habla y del que no podemos dispensarnos. Las lejanas cordilleras sonrosadas por los últimos rayos de un sol que aún las roza y las sombras cubriendo el manto de la tierra disponiéndose a entrar en el mundo del misterio, el símbolo, el arquetipo, el sueño, la congoja...

 

 

 

El valle está oscuro y en las altas simas aún resplandece la roca reflejando los últimos rayos, Abajo, entre árboles y por los sembrados las ventanas se iluminan, los últimos seres diurnos se recogen. En el valle el día acaba y son las cumbres las últimas en ser tragadas por la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXIX

 

 

 

Cuando Dios me quiso echar del paraíso.

 

 

 

Paraíso, cementerio de elefantes.

 

Playas con desechos de viejos barcos demolidos.

 

 

 

No estiró un brazo con dedo acusador.

 

 

 

Dejó que fueran los ángeles los que me mostraran su sexo.

 

 

 

Y lo tenían.

 

Y babas.

 

 

 

Y risas idénticas a las de sátiros con pezuñas.

 

 

 

Yo reté a Dios a que desapareciera.

 

 

 

O él o yo.

 

 

 

Le recordé que no existía.

 

 

 

Y él empeñado en que el que no existía era yo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXX

 

 

 

Titilan las estrellas en su negro fondo

 

Dando luz apenas a su forma.

 

Forma que ya no estará

 

Y que vemos sin recuerdo alguno.

 

 

 

Esta luna,

 

Dama preñada,

 

Sonriente matrona

 

De un frío que mata los sueños tropicales.

 

 

 

Esta luna es del norte,

 

De las que hacen brillar

 

Las nieves endurecidas

 

 

 

Nieves que albergan

 

Los dibujos que dejan

 

Las huellas delatoras.

 

 

 

Hay vida en el frío.

 

Hay vida en el silencio.

 

Este bosque adormecido,

 

Helado y brillante,

 

Está vivo en invierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXXI

 

 

 

Los sonidos, desde el silencio hasta el alarido, los ordenamos con las temáticas que fuimos intuyendo en cada golpear de pedernal, en los pasos, el que nos susurraba el viento al oído o el batir en la playa de algún recuerdo. Los palmeros de las copas verdes en verano. Hay una música enredada en nuestras hélices que vamos heredando y pasando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXXII

 

 

 

Es completamente normal que al aparecer unas alas nuevas, el usuario se muestre incómodo, quizá incluso torpe al moverse con ellas.

 

 

 

Piense que para poder sustentar a un ser humano en el aire, las alas han de ser de una longitud extraordinaria y esta circunstancia podría hacer que el usuario inexperto tuviera dificultades no sólo en su uso, sino también y sobre todo, al desplazarse habitualmente con ellas.

 

 

 

Considere el usuario que quizá en tierra pueda apoyarse en otros usuarios para no caer o quedar eventualmente escorado, pero en el aire no sólo no es aconsejable, sino tremendamente inadecuado tener contacto, a riesgo de perder sustentación y caer en picado al suelo.

 

 

 

Primero se extienden las alas en toda su longitud, para eso ha de haber espacio.

 

 

 

Luego se va pateando el suelo en determinada dirección hasta alcanzar cierta velocidad.

 

 

 

Al conseguir una velocidad adecuada se salta ahuecando las alas para tratar de sustentarse en el aire ascendente mientras se mueve las alas, precisamente para provocar ésta corriente de aire ascendente.

 

 

 

Una vez conseguida cierta altura es cuestión de ir notando como en unas zonas las corrientes de aire nos sustenta más que en otras e ir navegando por estas corrientes.

 

 

 

Es importante recordar que una vez arriba no podemos contar con ayuda alguna y debemos mantenernos con nuestras propias alas y a una distancia prudencial de cualquier otro usuario.

 

 

 

Para aterrizar hay que ir dejando escapar sustentación y procurar tener los pies fuertes pero flexibles para no dañarnos en el aterrizaje.

 

 

 

Será difícil al principio no sufrir golpes al volver a tierra pero sólo la experiencia nos irá dando la práctica necesaria para tener aterrizajes suaves.

 

 

 

Ya sólo recordar que las alas son instrumentos delicados que hay que cuidar y dedicarle cierto tiempo de mantenimiento, así como un calendario de acciones preventivas a fin de evitar sorpresas desagradables en el aire.

 

 

 

¡Feliz vuelo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LXXIII

 

 

 

 

 

En la blanca noche destrellada

 

Al tacto, a gatas como los niños

 

Buscando sendas erradas

 

Caminos viejos, claros, sin engaños

 

 

 

Un pasillo está truncado

 

Cerrado por altas murallas

 

 

 

Caminos vedados, caminos vedados

 

 

 

Un oscuro atajo,

 

Vereda, vía, derrotero ciego

 

Rastro cerrado, vigilado, seco

 

Encostado, difícil trocha anegada

 

 

 

En el prado pasa ligera

 

Una incógnita mensajera

 

 

 

Caminos vedados, caminos vedados

 

 

 

Cuando salí de mi casa,

 

A martillazos la derribaron,

 

Busqué senderos, calzadas ya surcadas

 

Ramal errado

 

 

 

Una sonrisa sutil

 

Como de piel de pétalo

 

Se burlaba de mí

 

De mi huraña borrachera

 

 

 

El ramal está vedado

 

No hay travesía fácil,

 

Ni medio, ni derrotero claro

 

 

 

Hay caminos vedados, son caminos vedados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


P.D:El velo que cubre la realidad es increíble, no se puede creer, fascinante cuando ves que existe, terrorífico cuando al levantarlo descubres otro más y otro y otro.

 

 

 

 

 

-Ruben Sánchez Sánchez